El trastorno bipolar y la rumiación

El trastorno bipolar y la rumiación

1 de enero de 2022 0 Por moon

La rumiación es el hecho de darle vueltas a algo mucho tiempo, entrando en un bucle del que se hace difícil salir. «¿Estoy deprimido? Camino por la calle melancólico así que… Sí, debo estar deprimido. ¿Será por qué estoy tomando mucha medicación? ¿Debería tomar menos? ¿Quizás así no estaría deprimido? ¿Por qué lo estoy no? ¿O soy así? A ver, ¿estoy deprimido o no?»

Espero que se haya entendido el ejemplo. La cuestión es que las rumiaciones son frecuentes cuando tenemos un problema, pero si el problema es relativo a la mente éstas suelen ser más incordiantes.

Supongo que hasta cierto punto es normal, cuando estás en una manía o depresión, algo tan diferente a tu estado «estable», es normal que le demos más vueltas de la cuenta. Pero que sea normal no quiere decir que sea lo óptimo… básicamente porque estar pensando todo el día en lo mismo no nos va a hacer ningún bien, porque nuestro tiempo se reducirá a esos pensamientos… ¡y hay muchas más cosas en la vida!

Salir a la calle y obligarse a hacer una foto bonita puede ser un buen plan anti rumiaciones

Y además estas rumiaciones pueden afectar directamente a los que nos rodean, porque tu pobre madre, padre, amigo, novia o quién sea puede oírte decir las mismas quejas cada día sin cesar. Normalmente no solo nos las repetimos a nosotros mismos, si no que vamos llorando nuestras penas allá donde estemos.

Si os ha pasado algo así, me permitiré repetiros dos consejos que me dieron a mi:

  1. Mi psicólogo me «prohibió» hablar de mis problemas con mis padres. Nada de lamentaciones con ellos. Después de hablar con él les podía pasar el parte, pero entre visita y visita teníamos que hablar de otra cosa. Difícil ejercicio, pero muy útil aunque se consiga parcialmente.
  2. Viendo la película Toc Toc el otro día, a pesar que se centraba más en las risas, me quedé con un comentario del doctor que veo muy interesante. Si nos ponemos a pensar un poco más en los demás, estar atentos si necesitan algo, ver si les podemos ayudar… entonces nuestras rumiaciones quedan paralizadas al menos durante ese rato. de conexión con el otro. Es curioso, pero forzarnos a ser simpáticos y solidarios nos puede beneficiar a nosotros mismos.

Y luego forzarse a hacer cosas que tengan a nuestra mente en stand by. Si nos ponemos a jugar un partido de tenis mínimamente concentrados en la pelota, también es difícil que alimentemos al monstruo. Es más complicado de lo que parece porque en esas épocas no apetecen muchos planes, pero si se hace el esfuerzo el resultado vale la pena.